Awoleba, el navropio del Navrongo

martes, enero 24, 2006

Demasiado tarde

La cara escondida entre las hojas pensando versos inútiles
ya no ves el sol en el horizonte,
nada te calma, nada.

Te pones a recordar memorias de hadas
creyendo que podrás robarle al tiempo su materia.
Es en vano.

La sangre sigue su duelo negro.
Si te esfuerzas puedes comer un trozo de tus entrañas,
y salvarte unos minutos.

Hay veneno escondido en los pliegues de tu cara,
da igual si te lavas, es lo mismo, sigue ahí,
brota asesino y vengativo por tus poros.

Hay un verso que nunca has escrito,
como un beso guardado debajo de la almohada,
construido para nadie.

Hay un numero de teléfono que no usas
temiendo que las pesadillas tomen al asalto
tu garganta muda.

Callas las ganas de vivir,
como si la solución fuera ser estatua de sal,
y los tormentos calcificaran tu cuerpo.

No te darás cuenta hasta que sea demasiado tarde,
hasta que el tiempo mate a tu reloj interno,
y la hemorragia sea inexorable.

Fanqueiro